¿Qué son los estilos de aprendizaje?
Los estilos de aprendizaje
Cada uno de nosotros
posee una forma peculiar de realizar cualquier tarea: piénsese en el solo hecho
de las acciones, tiempos, movimientos, de tareas rutinarias como el vestirse,
el alimentarse. Cada uno de nosotros lo realizamos de manera diferente. El
método que empleamos, si bien resulta rutinario, ya para nosotros, lo
aprendimos en cierto modo y en determinado momento por lo que tenemos todos
nosotros una forma individual y personal de aprender. De ahí que prevalezcan
distintos estilos de aprendizaje.
Un punto interesante es:
saber si existen posibilidades de clasificarlas, de compararlas, de medirlas,
de modificarlas.
El aprendizaje de estos
estilos es un tema que nos interesa debatir e identificar la relación que
guardan con las teorías del aprendizaje. Se tienen dos referentes inmediatos
que nos conducen a inferir que las teorías del aprendizaje se pueden clasificar
en dos corrientes específicas: en conductistas y cognitivas.
El conductismo concibe el
aprendizaje como el cambio o bien como la modificación de la conducta de un
sujeto en función de la experiencia, así como de las consecuencias que recibe
del ambiente.
Pavlov, que desarrolló el
conductismo clásico; Watson y Guthrie con el condicionamiento por contigüidad.
Thorndike y Hull con la teoría del refuerzo, Skinner con el condicioanamiento
operante y Bandura con su teoría del aprendizaje social la define como
neoconductista.
La corriente cognitiva
del aprendizaje sustenta la capacidad mental del sujeto para reorganizar su
campo psicológico a través de esquemas cognitivos, en respuesta a la
experiencia. Entre los autores más representativos de esta corriente se
encuentran: Swenson, Tolman, Wiener, Witkin y Chomsky.
Al realizar este breve
planteamiento nos preguntamos: ¿Qué relación prevalece entre los estilos de
aprendizaje, los estilos cognitivos, las estrategias de aprendizaje? ¿Son
semejantes, diferentes o confluyen en un determinado entorno bajo condiciones
que son percibidas por los individuos en forma tal que surjan: modelos,
esquemas o patrones que los individuos adoptan y apropian como suyos?
Entwislte (1981) y
Genovard y Gotzens (1990) afirman que los estilos de aprendizaje y los estilos cognitivos
son reflejos de las diferentes formas de pensar, percibir, estudiar, memorizar
y hasta de resolver problemas. Mientras que Alonso, Gallego y Honey (1997) y
García Ramos (1989) determinan que los estilos de aprendizaje tienen un
carácter más general y engloban los estilos cognitivos, incluyendo además
factores afectivos y fisiológicos.
Pero ¿qué son los estilos
cognitivos? García y Pascual (1994) nos indican que son la variación individual
de los modos de percibir, recordar y pensar o como formas distintas de
aprender, almacenar, transformar y de emplear la información que utilizamos.
Schmeck (1982) establece
que un estilo de aprendizaje: “…es simplemente el estilo cognitivo que un
individuo manifiesta cuando se enfrenta a una tarea de aprendizaje, y refleja
las estrategias preferidas, habituales y naturales del estudiante para
aprender, de ahí que pueda ser ubicado en algún lugar entre la personalidad y
las estrategias de aprendizaje, por no ser tan específico como estas últimas,
ni tan general como la primera” (pág. 80).
Esteban, Ruíz y Cerezo
(1996) determinan que los estilos de aprendizaje son un conjunto organizado y
consciente de acciones y procedimientos que el aprendiz utiliza para realizar
tareas concretas de aprendizaje.
Ante las posturas antes
señaladas, los estilos de aprendizaje los visualizamos como un conjunto de
estrategias relativamente estables que comprenden tanto aspectos cognitivos
como no cognitivos.
Curry (1983) reconoce que
el principal obstáculo para el avance de la teoría de los estilos de
aprendizaje en la práctica educativa es el avance mismo del conocimiento, la experimentación.
Los estilos de
aprendizaje han sido el centro de considerables estudios y son de competencia
imprescindible de todo docente para implementar estrategias, generar sinergias
y lograr con ello un aprendizaje significativo que sea objeto de su aprovechamiento
en forma potencial para cualquier educando. De tal manera que sean posibles
examinar, dichos estilos, a través de su personalidad y su relación con la
agresividad, ansiedad, autoconfianza, timidez y su correlación con el
aprendizaje (Ray Crozier, 2001). Mientras que Metts (1999), los identifica como
de: personalidad procesamiento de la información, interacción social y métodos
instruccionales (págs. 118-119).
·
A continuación se establecen algunas recomendaciones para
el aprendizaje basado en resolución de problemas para enfocar los estilos de
aprendizaje a través de:
·
Pensar
críticamente y ser capaz de analizar y resolver problemas complejos de la vida
real.
·
Encontrar, evaluar
y utilizar las fuentes de información adecuadas.
·
Trabajar
cooperando en equipos y grupos pequeños.
·
Mostrar
habilidades versátiles y eficaces de comunicación, tanto verbales como escritas
(Duch, Groh y Allen, 2006, pág. 20).
Finalmente, es importante
destacar que: “…la concepción constructivista se basa en actividades guiadas
por la necesidad de promover en el alumno procesos de reflexión y regulación
sobre su propia práctica” (Pozo, 2008, pág. 208).
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